
¿Ante mentiras del gobernante podemos censurarlo?
Por Sergio Montoya
Lo ocurrido recientemente con el mandatario del vecino país del norte, que al brindar una conferencia de prensa respecto a los resultados electorales que le dieron la victoria a su rival Joe Biden, varias difusoras (NBC, ABC y CBC) interrumpieron su transmisión por considerar que Donald Trump acusaba fraude electoral sin presentar ninguna prueba, y hace un par de días en otra conferencia de prensa, la propia conservadora y republicana Fox News también hizo lo mismo, ha desatado diversas opiniones sobre si este ejercicio en bueno o malo. Sobre si se censuró al Presidente o al candidato.
Unos consideran que se ignoró la máxima atribuida a Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo”, así como el criterio de la Corte Suprema de aquél país en el Caso Brandenburg vs Ohio (1969) que derogó una condena a un miembro del Ku Klux Klan, en el que la Corte sostuvo que aunque los mensajes de odio son la antítesis de la libertad, censurarlos juega en perjuicio de las víctimas y que tolerarlas es el mejor antídoto contra cualquier forma de dictadura. Y culminó la Corte con que la libertad de expresión es la condición indispensable y la madre de todas las otras formas de libertad.
La libertad de expresión solo puede ser suprimida si está dirigida a, y probablemente produce, una acción inminentemente de falta de derecho. Este estandar de Brandenberg es el que prevalece hoy en día en aquella Corte.
Concluye esta primera posición en redes y otros medios de comunicación, que al interrumpir la transmisión se privó a las personas de su derecho a la información y de hacerse un juicio propio sobre los hechos.
Por otro lado, existen quienes defienden que los mensajes de odio jamás deben ser permitidos, y más cuando incitan a las personas a una radicalización y desestabilidad política, y sugieren repetir este ejercicio con nuestro actual titular de ejecutivo federal cuando se considere que miente y/o acusa sin pruebas.
En México los señalamientos al Presidente son en el sentido de polarizar a la sociedad y de contar con información que difiere de la que brinda el propio gobierno en sus sitios oficiales, acciones que realiza principalmente en su ejercicio informativo de las denominadas mañaneras diariamente.
Las preguntas que han surgido son si Donald Trump fue censurado, y si deberíamos hacer lo mismo en México. Con la diferencia, claro, que Trump -acusan- fue censurado como candidato, no como Presidente; y López Obrador no ofrece conferencias como candidato de nada y siempre lo hace como Presidente.
Pero me interesa el ejercicio de pensar si el Estado es susceptible de sufrir censura.
El derecho a la libertad de expresión tiene al Estado en dos obligaciones, la primera en sentido negativo, en la cual no debe censurar a los particulares; y la segunda, en sentido positivo en la que debe brindar las herramientas para evitar censura entre particulares. Obviamente siendo el estado el obligado a garantizar el derecho a la libertad de expresión, éste no es susceptible de ser protegido por este derecho. El derecho es de los particulares (empresas o personas) frente al estado, no al revés.
Cuando los particulares consideran que el mensaje del Estado polariza a la sociedad, que es contradictorio entre la misma información que ofrece, ¿tienen los medios de comunicación particulares el derecho a dejar de informar?, ¿puede considerarse censura?
¿Entonces ante qué estamos cuando el particular es quien censura al Estado? ¿Es un derecho del particular no creerle al estado y dejar de informar lo que considera mentiras o discurso de odio?, ¿las cadenas televisivas que dejaron de transmitir eran la única opción de la población de recibir la información? ¿El Estado no tiene más herramientas y presupuesto para brindar la información aún si los particulares no transmiten dicha información?
Escenarios que no habíamos visto antes se materializan increíblemente ante nosotros hoy en día, y sugieren revoluciones en las concepciones sobre derechos humanos, como ha sido siempre.
Le invito a pensar, a debatir este tema. ¿Usted que opina? ¿Usted qué piensa?
#PiensaDH
