{"id":983,"date":"2025-12-17T13:41:26","date_gmt":"2025-12-17T19:41:26","guid":{"rendered":"https:\/\/auladh.com\/revista\/?p=983"},"modified":"2025-12-17T14:23:51","modified_gmt":"2025-12-17T20:23:51","slug":"la-promesa-de-inmortalidad-una-utopia-que-acabara-con-la-libertad-y-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/auladh.com\/revista\/la-promesa-de-inmortalidad-una-utopia-que-acabara-con-la-libertad-y-la-politica\/","title":{"rendered":"La promesa de inmortalidad: una utop\u00eda que acabar\u00e1 con la libertad y la pol\u00edtica. -Roberto Losada Maestre"},"content":{"rendered":"\n<p>Roberto Losada Maestre<\/p>\n\n\n\n<p>Lamento ser descort\u00e9s, pero quisiera que recordara que es usted mortal. \u00a1Como para olvidarlo!, pensar\u00e1. Sin embargo, a pesar de que nuestra propia muerte es la \u00fanica certeza que poseemos con respecto al futuro, parece que tenemos tendencia a actuar como si no fuera con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es as\u00ed hasta el punto de que a los griegos de la antig\u00fcedad les pareci\u00f3 oportuno inscribir en las paredes del or\u00e1culo de Delfos: \u201cPiensa como un mortal\u201d. Si record\u00e1ramos (y nos lo crey\u00e9ramos) que vamos a morir, muy probablemente muchos de nuestros comportamientos negativos desaparecer\u00edan. Envidias, rencores y venganzas nos parecer\u00edan absurdos. Hacer da\u00f1o a los dem\u00e1s o a sus cosas carecer\u00eda de sentido. Es probable que nadie hiciera la guerra, por ejemplo, si fuera consciente de verdad de que es mortal. Incluso mentir no parece propio de quien tiene presente que no va a vivir para siempre. Tal vez ten\u00eda raz\u00f3n el fil\u00f3sofo Hans Jonas&nbsp;cuando dec\u00eda que la mortalidad es una carga, pero tambi\u00e9n una bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2>La promesa de la inmortalidad<\/h2>\n\n\n\n<p>Recientemente, sin embargo, se dice que podemos alcanzar la inmortalidad, o algo muy cercano a ella. Eliminando la parte de ficci\u00f3n o charlataner\u00eda que acompa\u00f1a a algunos de estos profetas, resulta interesante pensar en las consecuencias que acarrear\u00eda. La frase de Delfos ya no tendr\u00eda sentido para los seres humanos del futuro, liberados de la carga de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez nos acercamos al momento en que logremos alargar nuestras vidas casi de manera ilimitada gracias a incre\u00edbles (hasta hace s\u00f3lo unos a\u00f1os) avances cient\u00edficos. Podremos ser inmortales. Ya no tendremos que dedicarnos a buscar, como Ponce de Le\u00f3n, la fuente de la eterna juventud. Porque, claro, de lo que se trata no es s\u00f3lo de no morir, sino de conservar la frescura juvenil para siempre. Lo contrario ser\u00eda cometer el error de la Sibila de Cumas, que pidi\u00f3 a Apolo que le diera mil a\u00f1os de vida, pero se olvid\u00f3 de pedirle la juventud y a los 700 a\u00f1os ya deseaba morir.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto que esa es una inmortalidad imperfecta: siempre podremos morir de hambre, o atragantados al comer, tambi\u00e9n si nos cae una maceta en la cabeza. En este caso, lo que se estar\u00eda diciendo, m\u00e1s bien, es que vamos a vivir muchos a\u00f1os. Para estos accidentes tambi\u00e9n habr\u00e1 una soluci\u00f3n. Puesto que es nuestro cuerpo lo que envejece y muere, nos libraremos de \u00e9l. La promesa de la inmortalidad se completa cuando se nos dice que podremos convertirnos en algo as\u00ed como un software. Todo lo que somos se podr\u00e1 traducir a un programa y ese programa ser almacenado del mismo modo que se guarda una pel\u00edcula en un ordenador. Basta con ir copiando el programa sucesivas veces para que vivamos para siempre. Hasta se podr\u00edan hacer copias de seguridad.<\/p>\n\n\n\n<h2>Pol\u00edtica, mortalidad y utop\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Vamos a dejar de lado los problemas filos\u00f3ficos que esto plantear\u00eda, como, por ejemplo, cu\u00e1l de las copias ser\u00eda la original. Hay quienes piensan, como Daniel Dennet&nbsp;, que puesto que la copia contiene todos mis procesos mentales y toda la informaci\u00f3n de mi cerebro, no puede ser otra cosa que yo. Para otros, como el australiano David Chalmers, la cosa no est\u00e1 tan clara. \u00bfA usted qu\u00e9 le parece? Si realizan una copia perfectamente funcional de quien es, \u00bfestar\u00eda dispuesto a que mataran al original, es decir, a usted mismo? \u00bfSer\u00eda mejor que hubiera dos, original y copia? Y, en ese caso, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda usted? Le dejo pensando en ello porque me gustar\u00eda llamar la atenci\u00f3n sobre algo diferente, sobre la relaci\u00f3n entre la pol\u00edtica y la inmortalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>O mejor dicho, entre la pol\u00edtica y la mortalidad. Porque no existe una pol\u00edtica para inmortales. No porque no se haya hecho, sino porque no puede hacerse. La pol\u00edtica es un fen\u00f3meno humano, como lo es la mortalidad. Los inmortales son los dioses o los personajes de ficci\u00f3n. La inmortalidad nos es tan ajena que cuando imaginamos a dioses pensamos que se comportan m\u00e1s o menos como nosotros. El humano es mortal, y hacerlo inmortal es deshumanizarlo. La promesa de vida infinita es una utop\u00eda, y ni siquiera nueva. En 1793, por ejemplo, William Godwin, (padre de Mary Shelley, la autora de Frankestein, la novela en la que un m\u00e9dico vence a la muerte), afirmaba que una vez alcanzada la sociedad socialista se habr\u00eda desterrado la muerte. Y no s\u00f3lo la muerte, tambi\u00e9n el sue\u00f1o, porque dormir, dec\u00eda, es imagen de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>El pensamiento ut\u00f3pico, adem\u00e1s de ser de cierto mal gusto al eludir enfrentarse con la realidad, es un pensamiento deshumanizador. En las utop\u00edas no habitan seres humanos. Contrariamente a lo que suele pensarse, las descripciones de los mundos ut\u00f3picos son m\u00e1s bien terror\u00edficas. Lo primero que se elimina es lo m\u00e1s humano: la libertad. En los mundos ut\u00f3picos, y seg\u00fan el gusto del autor, por ejemplo, no se escoge la ropa, todo el mundo viste igual y, en ocasiones, ni la pareja es elegida por uno mismo. La comida es mon\u00f3tona, los d\u00edas se suceden los unos a los otros de manera repetitiva\u2026 Porque no puede ser de otra manera: en la utop\u00eda no existe el mal, ni el error. Lo imprevisto puede dar lugar a distorsiones, a errores, a novedades que estropeen el mundo perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ahora preg\u00fantese cu\u00e1l es el origen de lo imprevisto. \u00bfLo ha descubierto, verdad? Efectivamente, la libertad. La capacidad del ser humano de tomar sus propias decisiones. Eliminada la libertad, se eliminar\u00e1 el error. Porque, aunque aqu\u00ed no vayamos a entretenernos en ello, no hay que olvidar que con la promesa de inmortalidad convive otra que le hace de acompa\u00f1ante: la de que las m\u00e1quinas, la inteligencia artificial, vendr\u00e1 de una vez por todas a poner fin a nuestra sempiterna obcecaci\u00f3n en el error. Es necesario que lo sepa: usted no piensa bien, est\u00e1 sesgado. \u00bfNo lo cree? Le dieron el premio Nobel a un cient\u00edfico por afirmar precisamente eso. Es de esperar que \u00e9l estuviera libre de sesgo y que lo estuvieran tambi\u00e9n quienes se lo concedieron.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que en las utop\u00edas, como hay que erradicar el mal, se elimina la libertad y, claro est\u00e1, si no hay libertad, no hay pol\u00edtica, que es la acci\u00f3n que llevan a cabo seres humanos libres. Los esclavos no tienen pol\u00edtica, ni, por supuesto, los robots. Viene de antiguo considerar que la pol\u00edtica existe, es necesaria, s\u00f3lo en cuanto exista el mal. Como si no fuera la pol\u00edtica algo radicalmente humano, como la muerte.<\/p>\n\n\n\n<h2>Los inmortales no necesitan la pol\u00edtica<\/h2>\n\n\n\n<p>Volviendo, pues a la inmortalidad, resulta que los inmortales no necesitan tampoco la pol\u00edtica porque no son nada humanos. Repare en lo siguiente: si no fuera porque tenemos los d\u00edas contados no har\u00edamos nada. Si fu\u00e9ramos inmortales no habr\u00eda raz\u00f3n alguna para hacer algo hoy. \u00bfPor qu\u00e9 no hacerlo ma\u00f1ana? No hay prisa. Si se vive eternamente no tiene sentido hablar de tiempo. No hay un hoy o un ma\u00f1ana que tengan relevancia. Los dioses inmortales no tienen razones para hacer nada hoy; no m\u00e1s razones que para hacerlo en otro d\u00eda cualquiera. Y lo mismo les pasar\u00e1 ma\u00f1ana, y pasado ma\u00f1ana\u2026 En definitiva, quien es inmortal, al no tener preferencia temporal por el presente frente al futuro, no har\u00e1 nada.<\/p>\n\n\n\n<p>La inmortalidad es inacci\u00f3n. Pero la vida humana es precisamente lo contrario: no poder dejar de actuar. Intente no hacerlo. No podr\u00e1: dejar de actuar es una acci\u00f3n. Negar la acci\u00f3n es una acci\u00f3n. Sorprende que los profetas de la inmortalidad no hayan advertido de los efectos que sobre nuestra psicolog\u00eda tendr\u00eda el sabernos inmortales. Es tan ajena a nosotros esa condici\u00f3n que no podemos ni imaginarnos en que consiste ese \u201cno hacer\u201d que es la inmortalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin acci\u00f3n no hay libertad, sin libertad no hay pol\u00edtica. La promesa de la inmortalidad es una nueva forma que han adoptado las viejas utop\u00edas. En los mundos ut\u00f3picos se cree haber hecho innecesaria la pol\u00edtica al haber erradicado el mal. Es una vieja (y perniciosa) idea creer que la pol\u00edtica (a la que algunos llamar\u00edan alienaci\u00f3n) es reflejo del mal. Bajo la promesa de la inmortalidad se oculta la promesa de que se nos liberar\u00e1 de la pol\u00edtica. En realidad, lo que se est\u00e1 diciendo es que la naturaleza humana es mala y hay que librarse de ella. Algunas ideolog\u00edas contempor\u00e1neas de cierto \u00e9xito parten tambi\u00e9n de este supuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00e1 a quien convenza, c\u00f3mo no, esta promesa de la inmortalidad, o largu\u00edsima vida. Habr\u00e1 quien est\u00e9 de acuerdo con la desnaturalizaci\u00f3n del ser humano, con su deshumanizaci\u00f3n. Pero debe tenerse presente que en toda utop\u00eda lo primero que pierden quienes viven en ella es la libertad. Cuando se rechaza la pol\u00edtica se rechaza la libertad, porque la pol\u00edtica s\u00f3lo es posible entre seres humanos libres, es decir, seres que act\u00faan. Y act\u00faan porque saben que se les acaba el tiempo. Los seres inmortales son esclavos de su propia inmortalidad: no necesitan la pol\u00edtica porque no son libres.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de elegir la inmortalidad, deber\u00edamos pararnos a pensar si el precio a pagar por ella, la libertad y la pol\u00edtica, es decir, nuestra propia humanidad, no es demasiado elevado.<\/p>\n\n\n\n<p>Roberto Losada Maestre es profesor de Teor\u00eda Pol\u00edtica, Universidad Carlos III de Espa\u00f1a. Este art\u00edculo fue publicado originalmente el 29 de agosto de 2018 en The Conversation. <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/la-promesa-de-inmortalidad-una-utopia-que-acabara-con-la-libertad-y-la-politica-100616\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/theconversation.com\/la-promesa-de-inmortalidad-una-utopia-que-acabara-con-la-libertad-y-la-politica-100616\">Lea el original<\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Losada Maestre Lamento ser descort\u00e9s, pero quisiera que recordara que es usted mortal. \u00a1Como para olvidarlo!, pensar\u00e1. Sin embargo, a pesar de que nuestra propia muerte es la \u00fanica certeza que poseemos con respecto al futuro, parece que tenemos tendencia a actuar como si no fuera con nosotros. 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