{"id":1210,"date":"2026-05-19T14:02:10","date_gmt":"2026-05-19T19:02:10","guid":{"rendered":"https:\/\/auladh.com\/revista\/?p=1210"},"modified":"2026-05-19T14:03:43","modified_gmt":"2026-05-19T19:03:43","slug":"eutanasia-el-escandalo-de-la-muerte-y-de-la-libertad-ruben-amon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/auladh.com\/revista\/eutanasia-el-escandalo-de-la-muerte-y-de-la-libertad-ruben-amon\/","title":{"rendered":"Eutanasia, el esc\u00e1ndalo de la muerte y de la libertad. &#8211; Rub\u00e9n Am\u00f3n."},"content":{"rendered":"\n<p>. La eutanasia no enfrenta la vida y la muerte, enfrenta la voluntad individual y la tutela colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La familia cree decidir por amor, la religi\u00f3n cree decidir por fe, la pol\u00edtica cree decidir por principios, y entre todos terminan decidiendo por otro.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La eutanasia incomoda porque obliga a tomarse en serio la libertad. Mientras la libertad consiste en votar, en divorciarse o en cambiar de trabajo, la sociedad la celebra con entusiasmo, pero cuando la libertad alcanza el territorio de la vida y de la muerte, entonces deja de parecernos una conquista y empieza a resultarnos una amenaza. El caso de Noelia Castillo no reabre el debate de la eutanasia, reabre una discusi\u00f3n mucho m\u00e1s inc\u00f3moda: decidir a qui\u00e9n pertenece una vida cuando esa vida depende de los cuidados de los dem\u00e1s y\u2026 del permiso de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a dispone de una&nbsp;ley de eutanasia. El Estado ha asumido la responsabilidad de regular la muerte asistida con un sistema de garant\u00edas extremadamente riguroso, de modo que la eutanasia no aparece como una improvisaci\u00f3n ni como un capricho, sino como una decisi\u00f3n sometida a informes, evaluaciones y plazos de reflexi\u00f3n. Y aun as\u00ed cada caso termina convertido en una batalla judicial, moral y pol\u00edtica, como si la voluntad del interesado fuera el elemento menos importante de todos. O como si haber cumplido 25 a\u00f1os con \u00abtoda la vida por delante\u00bb \u2013el ejemplo de Noelia\u2013 tuviera que aceptarse como un l\u00edmite normativo inaceptable.<\/p>\n\n\n\n<p>El debate desemboca siempre en la orilla de la religi\u00f3n. Leg\u00edtima en la conciencia, abusiva cuando coloniza el C\u00f3digo Civil o el Penal. Una convicci\u00f3n espiritual \u2013la vida como un don de Dios, el suicidio como un \u00abpecado mortal\u00bb\u2013 orienta una conducta; no debe dictar una ley general. De ah\u00ed procede la infamia muy al uso estos d\u00edas de acusar al Estado de organizar ejecuciones con dinero p\u00fablico. \u00a1Asesinato!&nbsp;Pura pirotecnia verbal. Fundamentalismo de quienes prefieren el espanto a la honestidad intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo verdaderamente inquietante no es la eutanasia, sino la idea de que la vida de una persona pueda convertirse en propiedad moral del pr\u00f3jimo. La familia cree decidir por amor, la religi\u00f3n cree decidir por fe, la pol\u00edtica cree decidir por principios, y entre todos terminan decidiendo por otro. La eutanasia no enfrenta la vida y la muerte, enfrenta la voluntad individual y la tutela colectiva, enfrenta la soberan\u00eda del individuo y la tentaci\u00f3n permanente de los dem\u00e1s de protegernos incluso contra nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir no consiste \u00fanicamente en mantener el cuerpo funcionando, vivir implica autonom\u00eda, conciencia, voluntad, dignidad. Cuando esas dimensiones desaparecen o se convierten en una forma de sufrimiento irreversible, la prolongaci\u00f3n artificial puede terminar convertida en una forma de encarnizamiento que tranquiliza a los vivos mucho m\u00e1s de lo que alivia a quien sigue respirando sin las menores intenciones de hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia y la religi\u00f3n, que discrepan en casi todo, coinciden en la necesidad de conservar el h\u00e1lito, unos por la idea del alma y otros por la idea del progreso m\u00e9dico, as\u00ed es que entre ambos han construido una civilizaci\u00f3n que considera la muerte un fracaso, cuando el fracaso quiz\u00e1 consistir\u00eda en convertir la vida en una obligaci\u00f3n incluso hasta cuando ha dejado de ser una elecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Noelia no deber\u00eda haberse convertido en un s\u00edmbolo ni en una bandera ni en un argumento pol\u00edtico, porque nadie deber\u00eda representar una causa por el hecho de querer dejar de sufrir, pero la eutanasia adquiere esa capacidad de convertir las tragedias privadas en discusiones p\u00fablicas, y esas discusiones revelan siempre lo mismo, que la sociedad acepta la libertad mientras no le incomoda, mientras no le obliga a enfrentarse a decisiones que preferir\u00eda no tomar, mientras no le recuerda que la vida tiene un final y que ese final no siempre llega cuando los dem\u00e1s consideran oportuno.<\/p>\n\n\n\n<p>La eutanasia no obliga a nadie a morir, pero su prohibici\u00f3n s\u00ed obligar\u00eda a muchos a vivir contra su voluntad, y esa diferencia deber\u00eda bastar para entender que el debate no trata sobre la muerte, trata sobre la libertad, sobre la propiedad de la vida y sobre la dificultad que tenemos para aceptar que la libertad de los dem\u00e1s incluye decisiones que nosotros no tomar\u00edamos. La muerte seguir\u00e1 siendo el mayor esc\u00e1ndalo de la condici\u00f3n humana, pero convertir la vida en una obligaci\u00f3n tambi\u00e9n deber\u00eda escandalizarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA qui\u00e9n pertenece una vida? Durante siglos la respuesta fue sencilla: la vida pertenec\u00eda a Dios. Despu\u00e9s empez\u00f3 a pertenecer al Estado. Y en el \u00e1mbito privado, a la familia. La idea de que la vida pertenece al individuo es relativamente reciente y todav\u00eda nos produce v\u00e9rtigo. Por eso la eutanasia incomoda tanto. No porque trate de la muerte, sino porque trata de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad acepta la libertad mientras no le incomoda, acepta que cada cual arruine su vida, se equivoque, fracase o se destruya lentamente, pero se inquieta cuando alguien decide terminar su vida de forma consciente, porque esa decisi\u00f3n elimina la coartada del destino y nos obliga a aceptar que la libertad puede tener consecuencias irreversibles.<\/p>\n\n\n\n<p>La eutanasia tiene mejor aceptaci\u00f3n que el aborto en la sociedad espa\u00f1ola. Incluso entre los ciudadanos que se declaran cat\u00f3licos practicantes, aunque la posici\u00f3n de la Iglesia es inequ\u00edvoca, igual que ocurre con las dem\u00e1s religiones monote\u00edstas. Impresiona descubrir cu\u00e1nto temen la muerte las confesiones que prometen la vida eterna\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La eutanasia, el suicidio asistido.&nbsp; Tanto vale una f\u00f3rmula como la otra para asomarnos al tab\u00fa de la muerte. Y para afrontar la necesidad de legislar sobre ella con transparencia, rigor y sensibilidad, incluyendo la objeci\u00f3n de conciencia. Y predisponiendo una&nbsp;campa\u00f1a&nbsp;de sensibilizaci\u00f3n respecto a la normalizaci\u00f3n del testamento vital: dejar escritas unas voluntades como medida preventiva a un accidente, a un proceso degenerativo o demencial, de tal manera que la \u00faltima decisi\u00f3n no recaiga en el arbitrio de los familiares ni allegados. Resulta sarc\u00e1stica la situaci\u00f3n de quienes deciden morir y&nbsp;no pueden hacerlo porque est\u00e1n esclavizados en su cuerpo o en su cabeza.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. La eutanasia no enfrenta la vida y la muerte, enfrenta la voluntad individual y la tutela colectiva. 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